El mundo no te puede dar el gozo que Dios te ofrece, no te puede dar la felicidad ni a la alegria que viene de lo alto.
El gozo que Dios te da viene cuando uno acepta ser adoptado por El, viene cuando uno decide ser hijo de El. El verdadero gozo viene cuando uno cambia su destino al aceptar a Jesus como salvador de su alma.
El gozo, la alegria y la felicidad no lo vas a encontrar en los placeres del mundo, ni en la vanidades y mucho menos en las perversidades de este mundo. Dios otorga esa felicidad cuando uno es salvo de sus pecados, cuando uno peca y es hijo de Dios, esa tal persona se entristece porque ha fallado a Dios. Si pecas y no sientes nada de tristeza, pues no eres hijo de Dios, no te importa lo que Dios siente al mirar que tu estas desobedeciendo.
Recuerda; el gozo, la alegria y la felicidad viene de lo alto y no del mundo.
El mundo no ofrece nada y tampoco lo garantiza.

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